Jujutsu Kaisen temporada 3: entre la genialidad del Culling Game y una historia que empieza a perder el rumbo

Jujutsu Kaisen temporada 3 tenía una misión complicada. Después de una segunda temporada que convirtió el Incidente de Shibuya en uno de los momentos más impactantes del anime reciente, el regreso de Yuji Itadori tenía que demostrar que la serie podía mantener su nivel cuando desapareciera la estructura narrativa que había construido hasta entonces.
El resultado es una temporada mucho más extraña, ambiciosa y difícil de clasificar.
El Culling Game amplía enormemente el universo de Jujutsu Kaisen, introduce algunos de los combates más interesantes de la serie y permite que personajes como Yuta, Maki, Megumi y Yuji alcancen nuevas dimensiones. Pero también expone uno de los problemas que comenzaban a aparecer en la obra de Gege Akutami: la historia tiene tantas ideas, reglas, personajes y conceptos que en ocasiones parece tener dificultades para darles a todos el peso que merecen.
Y justamente por eso esta tercera temporada resulta tan interesante de analizar.
Después de Shibuya, Jujutsu Kaisen ya no podía volver a ser el mismo
La segunda temporada terminó destruyendo prácticamente todo el escenario conocido.
Gojo fue sellado. Shibuya quedó devastada. Sukuna mostró una dimensión de poder aterradora. Yuji quedó psicológicamente destrozado y el sistema de la sociedad de hechiceros comenzó a desmoronarse.
La tercera temporada entiende perfectamente esa situación.
Y uno de sus mayores aciertos es que no intenta recuperar la normalidad.
No volvemos a la escuela.
No volvemos a las pequeñas misiones.
No volvemos al equilibrio que existía antes.
El mundo de Jujutsu Kaisen está roto.
Y los protagonistas tienen que aprender a vivir dentro de ese mundo.
La temporada comienza, por tanto, con una sensación completamente diferente. Yuji ya no es el muchacho entusiasta de los primeros episodios. Es alguien que carga con las consecuencias de lo sucedido en Shibuya.
La culpa se convierte en uno de los motores de su comportamiento.
Y eso cambia al protagonista.
Yuji: el personaje que más ha cambiado

Uno de los aspectos que considero más importantes de esta temporada es la transformación de Yuji.
En la primera temporada, Yuji quería salvar personas porque creía profundamente que esa era la manera correcta de vivir.
En Shibuya descubre que sus buenas intenciones no son suficientes.
Sukuna utiliza su cuerpo.
Miles de personas mueren.
Yuji observa las consecuencias.
Y aunque racionalmente sabe que no fue él quien tomó el control, emocionalmente no consigue separarse completamente de esa responsabilidad.
El resultado es un Yuji mucho más frío.
Ya no necesita discursos sobre convertirse en un héroe.
Simplemente sigue adelante.
Esta evolución puede resultar menos llamativa que un nuevo poder, pero probablemente sea una de las transformaciones más importantes del personaje.
Yuji deja de luchar porque quiere convertirse en alguien especial y comienza a luchar porque acepta que debe cargar con algo terrible.
Ese cambio hace que sus enfrentamientos durante el Culling Game tengan un peso diferente.
Yuta Okkotsu demuestra por qué era tan importante

Si hay un personaje que consigue revitalizar inmediatamente la temporada, ese es Yuta Okkotsu.
Su regreso era uno de los grandes atractivos de esta etapa y la serie aprovecha bastante bien la expectativa.
Yuta aparece inicialmente como una amenaza.
Los superiores lo utilizan como instrumento para ejecutar a Yuji.
Pero rápidamente queda claro que su relación con los protagonistas es mucho más compleja.
Yuta funciona además como un contraste perfecto frente a Yuji.
Ambos tienen una relación particular con la muerte.
Ambos han cargado con entidades extremadamente peligrosas.
Ambos poseen una enorme capacidad destructiva.
Pero reaccionan de maneras diferentes ante ese peso.
Yuta representa lo que podría ser una nueva generación de hechiceros capaces de enfrentarse a amenazas de primer nivel.
Y eso lleva inevitablemente a una comparación:
¿puede Yuta ocupar el lugar que dejó Gojo?
La respuesta parece ser no.
Y precisamente por eso funciona.
Yuta no necesita convertirse en un segundo Gojo.
Tiene que convertirse en Yuta.
El gran problema: el Culling Game es demasiado complejo

Aquí es donde mi valoración comienza a ser más crítica.
El Culling Game es una idea extraordinaria sobre el papel.
Tenemos colonias.
Tenemos jugadores.
Tenemos puntos.
Tenemos reglas.
Tenemos reglas que pueden modificarse.
Tenemos hechiceros antiguos.
Tenemos técnicas malditas completamente diferentes.
Tenemos objetivos individuales.
Tenemos a Kenjaku manipulando todo desde detrás del escenario.
El problema es que cada nueva capa de complejidad exige que el espectador recuerde más información.
Y la temporada no siempre consigue que esa información resulte emocionalmente importante.
El episodio dedicado a explicar las reglas es un ejemplo perfecto.
La serie necesita detenerse para explicar cómo funciona el juego porque esas reglas serán importantes posteriormente.
Pero narrativamente se siente como una pausa.
Y aquí aparece una contradicción interesante:
las reglas hacen que las peleas sean más inteligentes, pero también pueden hacer que la historia sea más difícil de disfrutar.
Algunos espectadores lo encontrarán fascinante.
Otros sentirán que están estudiando un reglamento antes de poder disfrutar del partido.
La recepción crítica ha señalado precisamente esta división: el arco puede resultar excesivamente complejo, aunque esa misma complejidad permite desarrollar enfrentamientos estratégicos.
Entonces, ¿el Culling Game es malo?
No.
De hecho, creo que es justamente lo contrario.
El problema no es la idea.
El problema es la cantidad de ideas.
Akutami parece tener una enorme cantidad de conceptos interesantes y quiere introducirlos rápidamente.
El resultado es un universo fascinante, pero también uno que puede sentirse sobrecargado.
El Culling Game funciona mejor cuando deja de explicar el sistema y simplemente permite que los personajes interactúen dentro de él.
Ahí aparecen algunos de los mejores momentos de la temporada.
Higuruma: uno de los grandes aciertos

Hiromi Higuruma demuestra perfectamente lo que Jujutsu Kaisen puede hacer cuando introduce un personaje nuevo y le da una identidad conceptual fuerte.
Su pasado como abogado no es simplemente decoración.
Su técnica está relacionada con aquello que define su vida: la justicia.
Y cuando Yuji se enfrenta a él, la pelea deja de ser simplemente una batalla física.
Se convierte en un juicio.
Eso es Jujutsu Kaisen funcionando en su mejor versión.
La serie toma una idea externa al combate tradicional —un tribunal— y la convierte en un sistema de batalla.
Pero además utiliza ese enfrentamiento para atacar directamente a Yuji.
No se trata solamente de derrotarlo.
Se trata de obligarlo a enfrentarse con la culpa que arrastra desde Shibuya.
Higuruma funciona porque la mecánica de su poder y el conflicto emocional del protagonista hablan exactamente de lo mismo.
Eso es diseño narrativo.
Megumi y Reggie: estrategia antes que espectáculo
La batalla de Megumi contra Reggie representa otra de las virtudes del Culling Game.
Megumi no gana simplemente porque tenga más poder.
Utiliza su entorno, su técnica y su capacidad de improvisación.
Y eso recuerda una de las características que hicieron interesante a Jujutsu Kaisen desde el principio:
las técnicas malditas tienen reglas, y conocer esas reglas puede ser tan importante como la fuerza.
El combate permite además mostrar que Megumi ha crecido.
Pero también deja una sensación inquietante.
Megumi está cada vez más dispuesto a cruzar límites.
La presión de salvar a Tsumiki y su exposición constante a la violencia están modificando al personaje.
Y eso será fundamental para lo que venga después.
Maki: probablemente la transformación más brutal

Si existe un personaje que representa físicamente la evolución del mundo de Jujutsu Kaisen, es Maki.
Su conflicto con el clan Zen’in deja de ser una historia secundaria y se convierte en una auténtica ruptura.
La temporada utiliza esta parte para mostrar algo que la serie había estado construyendo durante mucho tiempo:
el problema de Maki nunca fue simplemente que fuera débil.
El problema era el sistema que había decidido que ella era débil.
La relación entre energía maldita, jerarquía y talento queda especialmente expuesta en su historia.
Maki representa una anomalía dentro de ese sistema.
Y cuando deja de estar limitada por él, se convierte en una de las figuras físicamente más aterradoras de la serie.
Pero también hay una consecuencia narrativa:
la historia comienza a alejarse cada vez más de la estructura tradicional de protagonistas y secundarios.
Maki tiene suficiente peso para protagonizar su propio arco.
Y eso es tanto una virtud como un problema.
Jujutsu Kaisen tiene demasiados personajes importantes
Este es probablemente uno de los puntos que más divide a los espectadores.
El universo de Jujutsu Kaisen es enorme.
Pero una historia semanal tiene un espacio limitado.
Cuando introduces a Yuta, Maki, Higuruma, Hakari, Kirara, Takaba, Reggie, Angel y muchos otros personajes, necesariamente reduces el tiempo disponible para otros.
Y eso se siente.
Personajes que anteriormente parecían fundamentales pasan largos periodos sin participar.
Esto genera una sensación curiosa:
el mundo crece, pero algunos personajes parecen hacerse más pequeños.
Es una paradoja narrativa.
La serie tiene más personajes interesantes que nunca, pero precisamente por eso cada uno recibe menos espacio.
Hakari demuestra otra cara de la serie
Kinji Hakari es un ejemplo perfecto de cómo Jujutsu Kaisen puede introducir personajes completamente absurdos y hacerlos funcionar dentro de su universo.
Su personalidad, su técnica y su manera de entender el combate son diferentes a las de los protagonistas tradicionales.
Y eso aporta variedad.
Pero también vuelve a aparecer el mismo problema.
La serie introduce otro personaje que necesita explicación, contexto y tiempo.
Hakari es interesante.
Kirara es interesante.
Pero el espectador también necesita recordar a Yuji, Megumi, Yuta, Maki, Higuruma, Kenjaku, Angel y todos los demás.
La riqueza comienza a convertirse en saturación.
Kenjaku sigue siendo el gran arquitecto

Y mientras todos estos personajes luchan, Kenjaku continúa siendo la figura que conecta el tablero.
Eso hace que el Culling Game tenga una característica particularmente interesante:
los participantes están jugando un juego cuyos objetivos no comprenden completamente.
Yuji quiere sobrevivir y salvar a otros.
Megumi quiere salvar a Tsumiki.
Yuta quiere proteger a sus compañeros.
Maki rompe con el clan Zen’in.
Higuruma tiene sus propias motivaciones.
Pero Kenjaku observa todo desde una perspectiva completamente diferente.
Para él, los individuos son piezas.
Y aquí aparece uno de los grandes temas de la temporada:
¿cuánto control tiene realmente una persona sobre su destino cuando existe alguien manipulando las condiciones de todo el mundo?
La ausencia de Gojo pesa más que nunca

La temporada demuestra algo interesante.
Gojo era tan poderoso que su presencia podía romper el equilibrio narrativo.
Pero también era tan importante que su ausencia genera un vacío enorme.
Todos hablan de él.
Todos reaccionan a su ausencia.
Los protagonistas intentan liberarlo.
Los enemigos saben que su regreso podría cambiarlo todo.
Y la sociedad de hechiceros intenta reorganizarse sin él.
Gojo prácticamente se convierte en una fuerza invisible.
Y eso es una excelente decisión narrativa.
No hace falta mostrarlo para recordar al espectador que está ausente.
El mundo entero está diseñado alrededor del agujero que dejó.
Y luego está Sukuna

Sukuna permanece como una amenaza que sobrevuela toda la historia.
Pero esta temporada hace algo interesante: reduce su presencia directa.
Eso puede parecer extraño, pero funciona.
Después de Shibuya, Sukuna ya no necesita demostrar constantemente que es monstruosamente poderoso.
Ya sabemos lo que puede hacer.
Ahora lo inquietante es preguntarse qué ocurrirá cuando vuelva a tomar una decisión propia.
Yuji sigue siendo su recipiente.
Y eso significa que incluso mientras el Culling Game avanza, existe otra amenaza dentro del protagonista.
Una amenaza que ninguno de los participantes puede controlar completamente.
MAPPA: cuando la animación supera al material
Visualmente, la temporada continúa siendo uno de los grandes espectáculos del anime.
MAPPA utiliza una puesta en escena mucho más agresiva que en la primera temporada.
Las cámaras se mueven constantemente.
Los combates tienen una sensación física muy marcada.
La destrucción del escenario importa.
Los personajes reciben golpes que realmente parecen tener peso.
Y algunas peleas utilizan la animación no solamente para mostrar poder, sino para explicar cómo funcionan las técnicas.
Eso es especialmente importante en una serie donde comprender una habilidad puede determinar quién gana.
Sin embargo, también existe una discusión válida:
¿puede una animación espectacular compensar una narrativa irregular?
La respuesta es no.
Pero tampoco hay que caer en el extremo contrario.
La animación no es un simple adorno.
En Jujutsu Kaisen, la puesta en escena es parte de la narración.
Y MAPPA entiende eso.
¿Es mejor que la temporada 2?
Personalmente, no la colocaría por encima de Shibuya.
Pero tampoco diría que sea una temporada inferior en todos los aspectos.
Son experiencias diferentes.
Temporada 2
Es:
impacto → tragedia → emoción → destrucción.
Temporada 3
Es:
estrategia → expansión → personajes → reglas → preparación.
Shibuya golpea al espectador.
El Culling Game intenta construir un mundo nuevo sobre las ruinas.
Y eso naturalmente genera una experiencia menos inmediata.
El verdadero problema de la temporada 3
Para mí, el mayor problema no es la complejidad.
Es que la serie no siempre consigue convertir esa complejidad en emoción.
Cuando lo consigue, tenemos momentos extraordinarios:
Yuji contra Higuruma.
Maki y el clan Zen’in.
Megumi contra Reggie.
Yuta enfrentándose a enemigos dentro de las colonias.
Pero cuando no lo consigue, tenemos explicaciones, reglas y personajes que aparecen y desaparecen sin que el espectador tenga tiempo suficiente para desarrollar una conexión emocional.
Ese es el límite de Jujutsu Kaisen en esta etapa.
La serie sabe construir combates.
Sabe construir conceptos.
Sabe construir poderes.
Pero cada vez tiene más dificultades para darle a todos sus personajes el mismo peso emocional que tuvieron Yuji, Megumi, Nobara y Gojo al comienzo.
¿Entonces la temporada 3 funciona?
Sí.
Pero funciona mejor si entendemos qué está intentando hacer.
No es otra temporada de Jujutsu Kaisen construida alrededor de una gran tragedia como Shibuya.
Es una temporada de transición y expansión.
Está abriendo el mundo para llevarlo hacia su etapa definitiva.
Y eso explica por qué puede sentirse irregular.
Estamos viendo cómo se colocan las piezas.
Y algunas de ellas son extraordinariamente buenas.
Otras todavía parecen estar esperando su momento.
Veredicto
Jujutsu Kaisen temporada 3: 8,5/10
La tercera temporada no supera el impacto emocional de Shibuya, pero consigue algo diferente: convertir el universo de Jujutsu Kaisen en un escenario mucho más grande, complejo y peligroso.
Su mayor fortaleza son sus combates, la evolución de Yuji, Yuta y Maki, personajes como Higuruma y un sistema de habilidades que continúa siendo uno de los más interesantes del shonen moderno.
Su mayor debilidad es precisamente aquello que pretende convertirla en algo más grande: la enorme cantidad de información y personajes que debe manejar.
El Culling Game es fascinante cuando las reglas sirven para contar algo sobre sus personajes.
Es agotador cuando las reglas parecen existir únicamente para explicar cómo funciona el siguiente combate.
Pero quizá lo más importante es que esta temporada deja algo claro:
Jujutsu Kaisen ya no trata de estudiantes aprendiendo a convertirse en hechiceros.
Ahora trata de personas que están intentando sobrevivir a un mundo que se ha roto.
Y mientras Gojo continúa ausente, Yuji, Yuta, Megumi y Maki empiezan a ocupar un espacio que nunca estuvieron preparados para ocupar.
La pregunta ya no es quién será capaz de derrotar al siguiente enemigo.
La pregunta verdaderamente importante es:
¿qué quedará de este mundo cuando termine el juego?
